jueves, septiembre 04, 2003

triste

Me doy cuenta de que el escritor (y no sólo él, sino los intentos de) realiza su tarea en función de su estado de ánimo. De cómo le fue en este día. Desde que se levanta hasta que se va a dormir, va guardando en su libreta los abrazos, dolores, sonrisas y llantos que se le atravesaron durante la jornada.
Creo esto porque así me ha pasado a mí. Ayer estaba feliz y veía un colibrí tornasolado, libando una preciosa flor. Hoy me siento triste, y veo sólo un puñado de escarabajos, perpetuamente hundidos en un charco de mierda.