lunes, enero 31, 2005

Querido Anonymous,

Aunque no soy la Blanche Dubois que confía ciegamente en la buena voluntad de los extraños, intentaré confiar esta vez. Agradezco que te hayas tomado la molestia de entrar a mi blog, leerme sin retirarte a la primera y además, escribir un somero comentario al respecto. El último de esos comments ha estado dando vueltas en mi cabeza por un buen rato.
Que qué me meto? Creo que nada, al menos no una droga ilegal.
Que qué onda con mi autoestima? Cierto es que tu diagnóstico al respecto es bastante exacto; tengo baja esa parte y a veces -no siempre, como bien señalas también- la cosa mala me aflora, ni modo.
No, no te lo tomo a mal. Sólo sentí algo extraño. Verás, una persona que tiene una autoestima "rara" no está muy bien preparada para recibir una crítica (aunque sea constructiva) sin correr el riesgo de tirarse a la depresión.
Qué quieres decir con "gente como tú"? Me conoces? Me saludas? Nos hablamos?
Te has puesto a pensar que si grito no es con la intención de que alguien me escuche? Bien es sabido que este mundo no te escucha. No tiene grandes orejas. O tiene el tímpano atrofiado. Pero no por eso dejaré de gritar. La escritura, o al menos lo que yo intento (que no sé si ya podría ser calificado de ese modo) intenta, pretende, ensaya en ocasiones un grito. No necesariamente para un mundo. Puede ser sólo dirigido a una persona entre los millones que somos en este planeta. Puede incluso ser un grito sólo para mi sí existente oreja.
Finalmente, esto de ser leída me deja desnuda. No tengo con qué cubrirme. Desnuda y expuesta soy vulnerable, tremendamente vulnerable. Quisiera saber de dónde saliste tú y quisiera además, verte desnudo también.
Pd: Tampoco me lo tomes a mal.

1 Comments:

Blogger crownless said...

Hija, eres la neta!

Me acabo de meter a tu blog por recomendacion de una amiga, y realmente me gusta lo que haces.
Si tienes tiempo date una vuelta por el mio lamparasinluz.blogspot.com

Suerte

1:29 a.m.  

Publicar un comentario

<< Home