lunes, julio 25, 2005

No puede respirar. Abre la boca desesperada, como el pez que acaban de sacar del agua. Jala aire que no llega a sus pulmones, que se atora en su garganta, que se encuentra una muralla pesada y enorme. No logra pasar.
Y ella sigue buscando oxígeno. Sus manos cosquillean y paulatinamente su cuerpo se duerme, se hunde en la inconciencia, en la desobediencia. No puede caminar, no le responden las piernas.

Pero no tiene nada. Dicen que no tiene nada. Que está perfectamente sana. Sus pulmones, garganta, corazón. Perfectos. El problema está en su mente.
Diagnóstico final: simples ganas de morirse.
No más.

martes, julio 19, 2005

¿Acaso no tienes también las mejillas trazadas con lágrimas?