No puede respirar. Abre la boca desesperada, como el pez que acaban de sacar del agua. Jala aire que no llega a sus pulmones, que se atora en su garganta, que se encuentra una muralla pesada y enorme. No logra pasar.
Y ella sigue buscando oxígeno. Sus manos cosquillean y paulatinamente su cuerpo se duerme, se hunde en la inconciencia, en la desobediencia. No puede caminar, no le responden las piernas.
Pero no tiene nada. Dicen que no tiene nada. Que está perfectamente sana. Sus pulmones, garganta, corazón. Perfectos. El problema está en su mente.
Diagnóstico final: simples ganas de morirse.
No más.
Y ella sigue buscando oxígeno. Sus manos cosquillean y paulatinamente su cuerpo se duerme, se hunde en la inconciencia, en la desobediencia. No puede caminar, no le responden las piernas.
Pero no tiene nada. Dicen que no tiene nada. Que está perfectamente sana. Sus pulmones, garganta, corazón. Perfectos. El problema está en su mente.
Diagnóstico final: simples ganas de morirse.
No más.






3 Comments:
Así es, la gente muere en el momento que lo decide.
¿cómo va tu novela?
(de paso un saludo, de paso un comercial: si te llegas a meter a mis blogs (ciudad-esmeralda.blogspot es el otro) participa en las encuestas (una diferente en cada blog) que estoy realizando, una tiene que ver con literatura y la otra con el amor, combinación más que irreversible, el ícono para participar lo encuentras debajo de donde está el perfil (y aquí te sigue esperando un lector!!!))
Exactamente a si se siente uno casi todos los dias!
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