domingo, noviembre 02, 2003

Ahora no te pido que cuando leas esto, lo borres definitivamente del espacio que invade en la red. Por el contrario, intento que lo leas con atenciòn, con esa atenciòn que representa una de las diez mil cosas que sè que no puedo esperar de tì.

No entiendo en qué momento terminamos llenos de pasto y con los labios enlazados. No me preocupa tampoco. Lo único que me duele es la certeza de lo que suponíamos: son caricias que no dejan huella.

Es una pena que queriéndote como te quiero, tus besos se hallan fugado por la coladera del baño.

Ya no hay recuerdo.