jueves, noviembre 13, 2003

Antítesis

- No te entiendo Loreta, de verdad que no te entiendo - Los ojos grises de mi amiga, me miraban insistentemente, abandonando por momentos la barrera de sus órbitas.
- No hace falta Soledad, a veces ni yo lo entiendo - Sonreí mientras sorbía con cuidado el café caliente que tenía delante de mí.
- ¿Y lo dices tan tranquila?, pero si se trata de la completa... -
- Antítesis - Interrumpí, - la completa antítesis de mi hombre perfecto. Sí, ya lo se -
- Loreta por Dios, te estás enredando con un macho misógino, infantil, incapaz de un solo pensamiento abstracto, cochino, que sólo anda viendo con quién se acuesta, y estás como si nada?. No lo puedo creer!! -
- Te faltó decir que no le gusta llorar, que es más joven que yo y es casi alcohólico - Rematé saboreando mi café, divertida con el asombro novelesco de mi amiga.
- No, no, no. Esto no puede estar pasando: eres la Presidenta de nuestro grupo feminista, la que siempre ha tenido aversión por el matrimonio, los hijos y sobre todo la dependencia por un hombre. ¿Qué haces entonces con ese patán? -
Como respuesta prendí el octavo cigarrillo de la tarde. Aspiré el humo profundamente y lo exhalé con una parsimonia que sólo contribuyó a la exasperación de Soledad.
- Carajo Loreta, contéstame!. ¿Qué te ha pasado?, no me digas que estás enamorada!! - Los ojos de plano abandonaron sus órbitas y por un momento me imaginé tomando café con ojos grises.
- Enamorada?, no, no es para tanto -
- Sigo sin entender. Si no es por amor, qué haces entonces con ese patancete de cuarta?, no has visto la pinta de gañán que se carga?.... es tan diferente a tus otros amantes...tan....tan sin chiste Loreta.... cómo es que te puede gustar?? -
- No sé.... pero probablemente me gusta por todo eso -
Soledad me miró con esa atención que sólo encuentro en su rostro. Me observó con paciencia de entomólogo y cuando ya me estaba incomodando, comenzó una risita tímida que se aumentó exponencialmente, y al rato soltábamos las dos, sonoras carcajadas.