La violación de los supuestos
SUPUESTO NÚMERO UNO: No queremos un compromiso serio. Nada que involucre sentimientos cursis y lacrimógenos, nada que de repente nos obligue a llorar.
SUPUESTO NÚMERO DOS: Esta situación se termina en el momento que cualquiera de los dos lo decida. En el instante en que cada uno encuentre por su lado alguien a quién olerle el cabello con sumisión y ahora sí, con sentimiento.
SUPUESTO NÚMERO TRES: El contrato incluye besos (en todas partes, de colores, infinidad de sabores, con mordida o de sólo un leve roce); abrazos (fuertes, flojos, sinceros, de pena, de fingido consuelo); caricias (lentas y pensadas, desenfrenadas, desordenadas, rítmicas, congeladas); y en general cualquier variante de estímulo físico de índole erótica.
SUPUESTO NÚMERO CUATRO: Se exigen discreción y seriedad. No le contaremos a nadie (eso de que anden ventilando nuestros asuntos no es agradable). Las relaciones en la escuela siguen como antes: nos saludamos como si nada y nadie nos ve juntos.
SUPUESTO NÚMERO CINCO: El contrato se va al carajo si una parte descubre que la otra se ha involucrado cruzando la barrera que separa los sentimientos del simple cuerpo.
Haciendo de Milan Kundera una especie de religión subterránea, consideré posible seguir los preceptos de la amistad erótica (intercambio sexual sin sentimientos) y supuestamente acepté los supuestos. Lo malo de todo esto, es que mis supuestos sólo son supuestamente ciertos en la mitad de los supuestos casos. Este supuesto caso resultó ser de la supuesta mitad en la que el supuesto pierde su nombre. Supongo que estoy en el hoyo y sí; un poquito enamorada.
SUPUESTO NÚMERO DOS: Esta situación se termina en el momento que cualquiera de los dos lo decida. En el instante en que cada uno encuentre por su lado alguien a quién olerle el cabello con sumisión y ahora sí, con sentimiento.
SUPUESTO NÚMERO TRES: El contrato incluye besos (en todas partes, de colores, infinidad de sabores, con mordida o de sólo un leve roce); abrazos (fuertes, flojos, sinceros, de pena, de fingido consuelo); caricias (lentas y pensadas, desenfrenadas, desordenadas, rítmicas, congeladas); y en general cualquier variante de estímulo físico de índole erótica.
SUPUESTO NÚMERO CUATRO: Se exigen discreción y seriedad. No le contaremos a nadie (eso de que anden ventilando nuestros asuntos no es agradable). Las relaciones en la escuela siguen como antes: nos saludamos como si nada y nadie nos ve juntos.
SUPUESTO NÚMERO CINCO: El contrato se va al carajo si una parte descubre que la otra se ha involucrado cruzando la barrera que separa los sentimientos del simple cuerpo.
Haciendo de Milan Kundera una especie de religión subterránea, consideré posible seguir los preceptos de la amistad erótica (intercambio sexual sin sentimientos) y supuestamente acepté los supuestos. Lo malo de todo esto, es que mis supuestos sólo son supuestamente ciertos en la mitad de los supuestos casos. Este supuesto caso resultó ser de la supuesta mitad en la que el supuesto pierde su nombre. Supongo que estoy en el hoyo y sí; un poquito enamorada.






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